Caí en tus brazos
junto con la fría lluvia de primavera.
El aire resbalaba entre nosotros
pues en ese instante
era lo único que tenía cabida.
Empapado nuestro espíritu
miramos al cielo y dejamos
que las lágrimas de tristezas pasadas
bañaran nuestro rostro.
Y esa fue la última vez
que dejamos que el pasado
se inmiscuyese.
No existía más calor
en el mundo
que el de nuestra mirada.
Y lo comprendimos,
No seríamos más uno y dos.
en el mundo
que el de nuestra mirada.
Y lo comprendimos,
No seríamos más uno y dos.