Frase

Nunca desistas en el aprendizaje

viernes, 22 de octubre de 2010

Todos tenemos demonios.

A veces analizamos nuestra vida y nos sentimos tan desgraciados al acertar a ver la desgracia que la ciñe, nos vemos atrapados por una situación a la que no queremos que nadie se asome.
Es nuestro demonio particular y ahí está, guardado en una oscura, silenciosa y diminuta cajita decorada con las palabras vergüenza, miedo, rechazo, realidad ineludible... Y a la que inútilmente tratamos de cubrir con cadenas y candados, para así, poder esconderla durante un tiempo.

Cada día, cada rato, cada tiempo, la recordamos, de repente se desatan esos pequeños, grandes, inmensos demonios que no podemos controlar y vuelan libres alterando nuestra realidad, desatando en nosotros todos esos sentimientos que decoran nuestra infeliz caja. Y queremos correr y huir lejos, pero al voltear la cabeza descubrimos una mirada indiscreta, y la vergüenza ataca más duramente, y nuestra mente bulle y se lamenta. Y entonces no queda otro remedio que compartirlos y sufrir la maldita decoración.

Pero no entendemos del todo que estas mismas situaciones las vive cada uno de los seres humanos que pueblan la tierra: infeliz, feliz y desfeliz, cada uno tiene su propio demonio, más grande oscuro y malévolo, o un poco más pequeño y débil, pero todos absolutamente todos, tenemos una vergüenza que no podemos eludir,
una o varias.

El caso es que "mal de muchos, consuelo de tontos" si y no. Si, porque no hay que avergonzarse de aquello que es ajeno a nuestro control, al igual que ajena es la muerte, de la cual nadie se avergüenza, y el saber que es un mal común debería eliminar más aún esa pesadilla. Y no, porque no por ser algo ineludible hemos de aparcarlo sin tratar de luchar y en la medida de lo posible "cambiarlo".

Reflexiones de una locabuscandoespacio.
P.d.H.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Bienvenida Lidia.


Esta sí, esta soy YO.

Esta soy yo, la que no se obsesiona con la comida, la que disfruta de cada bocado, la que se siente bien con su cuerpo.

Esta, soy yo la que ama con todas sus fuerzas y está segura de lo que siente.

Esta soy yo, yo, la que es fuerte y valiente, la que no está insegura de todo.

Esta, esta soy yo, la que lucha por lo que quiere, la constante, la que no se desarma ante un imposible.
Esta soy yo, amante de la escritura, amante de su blog y de sí misma.

Esta soy yo, orgullosa de su felicidad y despreocupada por cosas vanas.
Esta de ahora sí soy yo, la que vive en la realidad despreocupada del tiempo.

Esta soy yo, la que le tiene reparo a los pies de los demás y adora los suyos.

Yo, la que era y dejé de ser por un laargo tiempo, la que se amaba así como ama, la que vivía cada historia como si fuera la suya propia.

Por fin vuelvo a verme siendo la que fui.


Sigo redespertandome, muuy lentamente...

viernes, 15 de octubre de 2010

Las cosas pequeñas de la vida.

Hoy mismo paseando por el vicioso "Tuenti" encontre una página en la que contaba uno a uno todos esos momentos cotidianos y sencillos que hacen que la vida no sea una pesadilla. Es estraño, pero nunca me habia dado cuenta de que estos momentos ocupan la mayor parte de mi día a día.
Y quise compartirlos un poco, de manera que al leerlos sean recreados y recreada cada sensación que estos grandes pequeños momentos nos producen.


- Dejar para el último bocado el centro del sandwich.
- Arrancar el pico del pan caliente aún.
- Quitarme las deportivas con los propios pies y con los cordones puestos nada mas llegar a casa.
- Escuchar música con los ojos cerrados.
- Exprimir la bolsita del té.
- Ponerme al sol para entrar en calor.
- Mirar el fuego mientras me caliento las manos.
- Deshacer una onza de chocolate en la boca, muuuy despacio.
- Pintarme las uñas de los pies.
- Andar descalza en verano, y en invierno con calcetines gordetes.
- Comer la nutella con el dedo y chuperretearlo bien.
- Intentar tapar con un dedo el sol.
- Dormir con la luna sobre mi cama.
- El agua de la ducha casi hirviendo.
- El sonido de los "krispies" cuando los hecho en la leche, o el de las pastillas de sacarina en el te hirviendo.
- Los estornudos de los animales.
- La pausada respiracion de alguien cuando duerme.
- Las miradas intensas.
- El olor de la ropa recien limpia.
- Encontrar una patata gigante entre tus patatas del menú.
- Hacer pompas con la boca.
- Perseguir las pompas de jabón.
- Cazar una "bruja" y pedir un deseo.
- Arrancar hierba.
- Compartir la comida.
- Explotar granos.
- Caminar sobre las hojas secas, mojadas una tarde de otoño.
- Sentarse en un lugar alto y contemplar el mundo, paseando, tranquilo.
- Llegar a casa y decir: "Hola" y que todos respondan.
- Despertarse una mañana y verlo todo nevado.
- Un beso dulce y muy lento.
- Sonreir sin motivo alguno.
- Cantar una canción en alto cuando vas sola por la calle.
- Que te den un toques al móvil sin ningún motivo.
- El sonido de la madera al crujir bajo tus pies.
- Sacarle una sonrisa a alguien que no lo esta pasando bien.
- Una corriente de aire frío en un día caluroso.
- Bañarme en el mar.
- Los fuegos artificiales.
- Asustar a las palomas.
- Ver como se derrite una vela.
- Comer los lacasitos por colores.
- Quedarme frente al horno viendo como sube un bizcocho.
- Identificarme con los personajes de los libros.
- Llorar con una pelicula.
- Lavarle las manos a un niño pequeño.
- Derretir la mantequilla en una sartén.
- Ver las cosas dando vueltas en el microondas.
- Contemplar como cae una hoja de un árbol muy alto.
- El olor a humedad después de una tormenta de verano.
- Hacer burbujas con la pajita cuando bebes.
- Ver dibujar a un artista, así como ver a un músico tocar su instrumento.
- Una carta en el buzón.
- Hacer equilibrio en el bordillo de la acera.
- Romper el papel de los regalos.
- Hacer pompitas con el chicle.
- Las manos de una persona anciana.
- Leer poesía en alto.
- Identificarme con las letras de las canciones.
- El sonido que se produce al morder una manzana y el olor de la misma.
- El papel de las fotocopias cuando aún está caliente.
- La última frase de un libro.
- No pisar las líneas al andar por la calle.
- Comerme medio chicle y dar el otro medio.
- El momento de quitarle el plástico a un disco recién comprado.
- El sonido de los cascabeles.
- Reirme de mi torpeza.
- Derpertarme con una canción en la cabeza.
- Dar y recibir abrazos.
- Escuchar en un sitio muy raro una canción conocida.
- Piano.
- El color verde.
- Ver un montón de pañuelos colgados en mi puerta.
- Cuando alguien me rasca la espalda.
- Ver a mis gatas dormidas.
- Rascarme la cabeza.
- Quedarme dormida sin darme apenas cuenta...

jueves, 7 de octubre de 2010

Cierto, nadie lo dijo.

Nadie dijo que sentirse especial, única, diferente, fuera tan complicado...
Te sientes bien, te sientes
ingeniosa,
atractiva,
graciosa,
ocurrente...
Especial
.
Y entonces empiezas a conocer a más gente, y empiezas a ver a más chicas que están muy bien, que son muy
ingeniosas, muy
atractivas, muy
graciosas, muy
ocurrentes... En definitiva más especiales que tú.

Nadie dijo que sentirse bien fuera fácil tampoco... Pero cuando lo consigues y te gustas... ¡ZASCA! Te resbalas con una gran mierda, que seguro es tuya, porque te has cagado de miedo al caerte de tu propio guindo.
Entonces vienen las consecuencias: que estás insegura: aparece en tu vida gente más segura que tu, que te sientes gorda: la comida es tu único refugio, y con ella, esos 4 kilitos que se han ido haciendo hueco en cosa de 2 semanas en tu cuerpo, eso sí, de tetas a abajo, no vayan a darte una alegría, que te sientes querida: de alguna forma dejarás de estarlo, no te desquicies...

Entonces tú, ingenua de ti comentas con las personas que tienes cerca que si has engordado y, menos para tu madre (la única persona capaz de decirte las cosas como las ve), estás perfecta, más que perfecta, cuerpo escultural de modelo escultural... Y te lo crees -.-'
Y comes más, ¿Porqué no hacerlo, si tú nunca engordas? MENTIRA.

Y estando en este punto llega la reflexión: ¿Qué coño haces para sentirte mejor?
COMER, qué pregunta más estúpida de verdad...

Y ahí estás con medio bote de nocilla del Lidl en el frigorífico, y otro medio en tu ansioso estómago, una sensación de culpa en inmediata fusión con una satisfacción que solamente el chocolate dá...

Momentos de culpa y desgana.
Por: Lidia Jambrina Sánchez.

domingo, 3 de octubre de 2010

Carpe diem:

¿Hasta que punto es factible amar los momentos?

Con esto no pretendo negar la posibilidad, ni la necesidad de vivir cada instante, de aprovecharlo, de no mirar atrás, de no pensar en consecuencias, de vivir exprimiendo la vida; mi pregunta se refiere a los temas de dos, en los que los sentimientos son partícipes, en esta tesitura planteo mi pregunta: ¿Hasta que punto es posible? Posible disfrutar el momento, vivir a trompicones, a instantes, cuando hay otro detrás que se puede sentir dañado, o un grupo entero al que puedes descabalar.

No quiero que sólo se vea la maldad en esta forma de vivir, sólo quiero reflexionar un poco, y ponerle límites a lo que no debería de llevar. Carpe diem, esa expresión tan alabada y tan invocada que no sabemos del todo muy bien cómo llevarla a cabo, porque todos amamos los momentos y todos quisiéramos dejarnos llevar por ellos y poder aprovechar al máximo cada segundo... Pero cuando hay una amistad, un cariño, un sentimiento, entonces deja de ser posible vivir tu momento, teniendo así que amoldarte a los de aquellos con los que decidiste compartir eso. Supongo que esa es una de las múltiples definiciones del amor: Dejar de lado tu momento, para que pase a ser vuestro momento.

Una vez me dijeron que amar a una persona estando con otra no era falta de amor para con tu pareja, ya que esa persona ama los momentos y ese era un momento que quería vivir.
Y yo pienso ¿Dónde queda el respeto en el carpe diem?
Desaparece, porque introduce en su lista el egoísmo, y éste no es compatible con el amor.

sábado, 2 de octubre de 2010

Nada que añadir...

Hoy no tengo ninguna reflexión que aportar, ni nada filosófico de lo que hablar, ni siquiera un cuento que contar... Pero me apetece desmenuzar algo, y pegarlo a pinceladas aquí.

Podría hablar del color de la pasión, o de las diferentes personalidades que me rodean, o analizar a un cualquiera al azar, incluso podría hablar de la dulzura de una cucharada de chocolate derritiéndose en mi boca, o del frío que está empezando a hacer por las noches, del olvido, también del miedo...
Pero no tengo ningún dato especial sobre todo esto...

Pero quizás sí os interese saber que tengo ganas de desmenuzar-os...