Hoy de vuelta a mi casa he visto a un gato recién atropellado, estaba tirado en el suelo y parecía estar agonizando. Lo primero que vino a mi mente fueron los últimos momentos de agonía de Lara, y lo único que se me ocurría para evitarle ese sufrimiento era matarle yo misma con mis propias manos, pero no tuve fuerzas y creo que no las habría tenido ni aunque los maullidos de dolor del gato punzaran mi mente y mi alma. ¿Quien soy yo para sesgar una vida?, ¿Acaso tengo yo criterio sobre otro ser?...
Un intenso dolor atravesó mi corazón.
El gato de puro miedo sacó fuerzas no se de dónde y salió corriendo, aún magullado y cayendo cada pocos pasos consiguió llegar hasta debajo de un coche dónde se sentía seguro. Me dio tanta rabia e impotencia no poder hacer nada, no poder cargarlo en brazos y llevarlo a un veterinario donde sanarían sus heridas o colmarían su dolor... Me dolió tanto saber que quizás ese animal no pasaría de esta noche, y me vino a la mente la imagen del conductor notando un pequeño bache y no dándole importancia, pensando que sólo seria un maldito gato. Un maldito gato que sufre y agoniza como podría hacerlo su propio hijo...
Al llegar a mi casa, con una mezcla de desasosiego y nerviosismo, además de incertidumbre veo a mi gata, y pienso que podría haber sido ella, que ella podría haber tenido la suerte de ser una gata callejera, sin familia, sin protectores. Me acerco a ella la acaricio y le digo la suerte que tiene y a cambio se marcha como diciendo, ya he cumplido con mi saludo. Ingrata ella e ingratos todos los que no aprecian lo que tienen.
Saludo al llegar y lo único que recibo por respuesta es el sonido de la televisión y la voz de mi madre hablando por teléfono, la única que viene a recibirme es la gata, si, esa gata ingrata que huye del cariño. Voy al salón dispuesta a contar lo último vivido, esa trágica historia, y una vez más la televisión responde a mis palabras, entonces aún con la mirada fija en la televisión mi padre contesta escuetamente a la terrible historia que le cuento y me deja ahí con mis sentimientos en la boca, a punto de salir y ser compartidos.
Una vez mas me recluyo en mi cuarto,
y plasmo mis sentimientos...
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