Grito, chillo, pataleo, rompo, lloro, causo estruendo y me deshago por dentro.
El silencio apaga todo el ruido, se consume, se evapora...
Nadie llega a oír mi suplica, en el fondo se que no quiero que nadie lo oiga, pero sin embargo...
Desearía que todo este caos no se fuera sosegando en el espacio infinito de la nada.
Un agujero negro absorbe toda mi fuerza e impide que haya nada mas, sólo deja cabida para el dolor, un dolor que me obliga a
deshacerme por dentro, causar estruendo, llorar, romper, patalear, chillar y gritar.
Recuerdo que una vez alguien me dijo que en estos momentos,lo mejor era deleitarse en el sufrimiento para después darte cuenta de que todo ese dolor no ha servido más que para dejar atrás eso que te ha hecho pararte en tu propósito de crecer y aprender. Así que no desistas,no permitas que el caos te consuma y empieza por ver la luz en los pequeños pasos de cada día, porque las zancadas serán aparentes antes de que te des cuenta.
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