A pesar del estrés, la angustia, la lucha y la falta de tiempo no se duermen las ganas de salir corriendo a la calle y en el mayor claro de sol chillar al mundo que sigo viva a pesar de parecer un zombie recorriendo desesperadamente un mundo que va demasiado deprisa, intentando no quedarse atrás, sin tiempo para nada.
Deseo el fin de este suplicio y el poder vibrar de alegría al ver finalizado el curso.
Tengo tantos planes, tantas metas...
Ansío la libertad.
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