me vengo refugiando.
El sueño teje la manta que cubrirá
mis brazos,
Sombras que acechan
Humo de espanto
La tarde se transforma en día
y el día
en mediodía
y al pobre mediodía le toca huir
de la noche.
El pesado fardo del sueño
acosa mis piernas cansadas.
No quiero amanecer de nuevo
No quiero que se quebrante
mi alma.
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Calma que atacas
valiente mi alma
Despídete de mis sueños
que de sueños nada.
Alecto te suplanta
y ya,
ya más nada...
No sabes lo inculta que me he sentido al tener que buscar quien/que era Alecto...
ResponderEliminarMe gusta, mejor dicho, me encanta cuando escribes en verso.