Odio echar de menos cosas como la inocencia, cosas de esas que sabes que dificilmente volverán. Me molesta menos echar de menos a personas, sin embargo, aunque es mucho más cierto que estas de veras que NO pueden/piensan volver, pero me fastidia en menor medida. Porque echar de menos cosas como el afán de vivir, la inspiración eterna, el sentimiento infinito, la lucha por uno mismo, la superación, las caídas, el mal genio, la bondad... Echar de menos cosas tan intensas significa que en algún momento sufrí una transformación y lo hice sin darme cuenta o, quizás, todo lo contrario, teniendo plena consciencia de ello. El caso que echar de menos algo que ha sido obra tuya es mucho más fastidioso que echar de menos algo que nunca te perteneció.
Por eso cuando amamos y perdemos, estamos bien jodidos, porque perdemos aquello que creamos y nos fue arrebatado, echamos de menos aquello que pasó a formar parte de uno mismo.Nos falta aquello que por un momento fue sólo NUESTRO.
Cierto es, no lo había pensado.
ResponderEliminarPero, por otro lado, no paras de crear cosas nuevas. Y si fuiste capaz de crear algo una vez, bien puedes hacerlo una segunda, más fuerte y sólido que el primero incluso.