Es una palabra muy pequeña para el encontronazo de sensaciones que produce en nosotros. Cuando se presenta delante de nuestra puerta, nada mas abrir ya tenemos un sí y un no deslizándose entre nuestros labios. Una parte de nosotros desea quedarse exactamente donde está, pero la otra parte...
Porque es increíble lo mucho que nos gusta el Cambio, la independencia y la seguridad que produce en nosotros cuando todo sale bien, la libertad. A veces lo confundimos con esta última, achacando el ansia de sentirnos dueños de nuestras vidas con la necesidad de un cambio, de una huida ante lo que no somos capaces de enfrentarnos. Otras veces el Cambio nos lo tomamos como una necesidad, algo que nos vendrá bien. Lo único que será capaces de sacarnos de donde estamos. Incluso si ese cambio afecta a alguien que no seas tu mismo, porque te lo mereces, porque te mereces la libertad que da el cambio.
Pero otras veces lo rechazamos con todo nuestro ser porque es tan terrorífico aquello que espera al otro lado de la puerta. Y no importa que sea bueno o malo, no queremos ni nos atrevemos a cruzar. Y cuanto más inminente sea el Cambio menos lo querremos. Cuanto más obligado, serio y difícil sea, menor será nuestro interés. El Cambio está bien cuando eres tú quien lo busca, tú, tus ganas de avanzar, tu individualismo, tu necesidad de libertad. Pero cuando nos lo imponen, cuando no hay opción de elegir no es tan bueno, no hay forma de desearlo. No quieres, bajo ningún concepto, darle la mano y cruzar la puerta.
Sin embargo nos sorprenderá cuando, pasado el tiempo, echemos la vista atrás y veamos que ese cambio que nunca quisimos, ni pedimos, ni creíamos necesitar, fue lo que nos dio el motor para ser quienes somos ahora. Fue un maestro, el mejor.
Pero aún conociendo esta realidad, cuando el Cambio venga a llamar a nuestra puerta de nuevo. No querremos abrirle, ni darle la mano, ni correr hacia las nuevas embestidas de la vida. Dudaremos y más de una vez nos resistiremos. Habrá algunos incluso que se negarán a aceptarlo después de haber cruzado la puerta, después de haberse prometido que lo intentarán.
Porque, en definitiva, cambiar nos da mucho miedo.
Como diría Yoda: El miedo es el camino al lado oscuro. True Story! =)
ResponderEliminarEl que algo quiere, algo le cuesta :) Sacrifica el miedo en honor a la luz!
ResponderEliminarComo tú bien dices, un cambio forma parte de lo que podamos ser en un futuro. Sólo tú sabes qué quieres que haya en ese futuro, pero ten claro que si lo deseas de verdad, lo conseguirás.
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