¿Cuándo se marcan los límites periféricos de un grupo de personas? ¿Quién es el encargado de colocar el cartel de "completo"?
Vivimos en un mundo en el que es la exclusividad lo que marca tendencia, pertenecer a algo a lo que nadie más va a pertenecer. Parece que nos deleita el hecho de saber que hay gente que desea entrar en nuestro selecto grupo y tener el poder de decidir si lo aceptamos o no. En un mundo de constante cambio resulta que los nuevos no son bienvenidos. Queremos lo nuestro por y para nosotros y no queremos compartirlo con nadie más. Pero por qué es esta actitud, ¿Acaso el resultado de admitir a otras personas va a ser "tocar a menos" de aquellos a quienes consideramos nuestros?

Es extraño saber que siendo humanos civilizados, pensadores, jueces, racionalistas y demás títulos otorgados a lo largo de la historia, terminamos actuando al puro estilo animal. No nos movemos de otro modo diferente al de una manada de lobos la cual no acepta a un nuevo ejemplar por miedo, si es más fuerte, por lastre, si es todo lo contrario. No lo aceptamos porque ya quedaron establecidos todos los límites, meamos el territorio y no queremos que nadie lo vuelva a hacer. Tememos profundamente el cambio dentro de nuestra agradable estabilidad.
Una vez más el hombre actúa movido por pasiones animales, pero con una gran diferencia con estos... A nosotros no nos mueven necesidades naturales y elementales para nuestra supervivencia, si no el miedo a perder lo que "con tanto trabajo" conseguimos.
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