He pasado demasiado tiempo tratando de olvidarte y, sin embargo, tan sólo he conseguido echarte más de menos. Una y otra vez he soñado con el momento de reencontrarnos pero para lo único que me ha servido es para darme cuenta de que el número tres ya no tiene tanto peso como antes, que los proyectos a largo plazo no existen para mi, no con un tres haciendo de unión, al fin y al cabo, es un número que no puede encerrar nada.
He tratado muchas veces de decirte adiós, pero eso me parece demasiado tiempo. Y me di cuenta de que no suelo escuchar las demás voces que tratan de orientarme, y si tú no eres principalmente para mí, ¿para quién eres entonces? Empezaste siendo un regalo desde lo más hondo de mi. Y de nadie más. Pretendí transformarte en un escaparate semi-secreto, elitista y encadenado. Pero hoy me doy cuenta de que eres sólo mío y así es como tiene que ser.
Es hora de soltar las cadenas y respirar aire puro, desde mis ratos de soledad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario