Cauterízame el alma
y exímeme
de esta insulsa agonía.
Pues ni el hielo tan frío quema,
ni las llamas, ni la locura.
Y en cambio tú me desangras
con tu triste armonía.
Empapa mis heridas
en alcohol
para que mi cuerpo olvide.
Pues ni el corte tan fuerte daña,
ni la espada, ni la daga.
Y en cambio tú me consumes
con tus sueños faltos de vida.
Pule tú mis miedos
con palabras
para poder salvarnos.
Pues no existe mayor dolor,
ni duelo, ni patraña.
Y en cambio tú te refugias
en tu triste cobardía.
Es muy bello y muy doloroso esto. Espero que su destinatario llegue a leerlo y comprenderlo. Y, dicho sea de paso, me alegro de que seas una superviviente fiel a tu blog :)
ResponderEliminar"Pule tú mis miedos
ResponderEliminarcon palabras
para poder salvarnos"
Y no solo con palabras. Los hechos son los que marcan la diferencia.