Es tan fácil cometer errores sin darse cuenta. Decir justo las palabras que la otra persona está esperando no escuchar, hacer un gesto que recuerde a otros fantasmas y rompa toda posible magia. Ser demasiado sincero, demasiado para un primer encuentro, o un segundo, o un decimocuarto.
Si te paras a pensarlo, ¿cuántos errores se pueden llegar a cometer en un espacio de 20 minutos? La respuesta es demasiados. Y entonces te abruma otra pregunta, pregunta que te deja anclado en el sitio: ¿cuántas veces habré cometido los mismos errores, habré creado esa misma sensación?
Puede que no haya manera de saberlo, y qué miedo que alguien pueda llegar a sentirse conmigo del mismo modo que yo me sentí. Qué terrorífica toda mi frialdad.
Miedo es lo que me provoqué. Miedo a esa distancia infinita, inalcanzable, insostenible. Plagada de vacío toda yo.
Como antes, fría como el hielo... ¿Otra vez?Puede que sí, al fin y al cabo acabé fracasando en aquello del amor eterno, qué sentido tiene seguir manteniendo un corazón cálido y blandito. Débil.
Puede que mi única solución sea recubrirlo de su anterior escarcha y pedir al cielo por que no se desmorone en un largo periodo de tiempo...
http://www.youtube.com/watch?v=vp-bPAKLfx4
No hay comentarios:
Publicar un comentario