Entierro mis manos en la arena
tratando
de no sentir nada más
Intentando reconciliarme
con mi resentido corazón.
Pero llegas,
siempre llegas a mi
Me conoces hasta el nervio
y sabes aparecerte
en pedazos de otros.
Fantasma depredador
que atacas mi olfato
atenazando mi mente,
inundándola de recuerdos
Punzada sutil e intensa
mayor que los besos
de ese extraño.
Y yo sólo quería
abrazarme a Su cuello
para hundirme en su olor
y desaparecer contigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario