Tu gris perlado de fondo de mar
se clava punzante
en el punto exacto donde nace
mi alma.
Ojos duros, fijos, inmersos
en tu cansado rostro
plagado de arrugas,
cansado de vivir.
Y vacíos y penetrantes
me regalan su último duelo
resucitando en mí la idea
de lo que pudieron haber hecho
con corazones jóvenes cuando
todavía recordabas lo que
en ellos
querías transmitir.
Cuando había luz y no la nada
detrás de tus ojos perlados
de fondo de mar.
Brillante mirada de olvido
en una niña con cien años
y una mente
sin vivencias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario