Despierta cansada,
duerme sin ganas,
vive despacio
y espera el momento,
el momento de saltar sin alas
y volar solitaria
entre dudas y miedos.
Nada se evade,
todo sucumbe a la incertidumbre...
Cuando todo lo que queda son las migajas de un recuerdo, es hora de dejarlo marchar.
A veces no tienes más remedio que desprenderte de los recuerdos, y en muchas ocasiones es la mejor elección.
ResponderEliminarMe encanta como está escrita esta entrada.