La verdad es que creo que ningún año he hecho balance, balance de lo bueno y malo balance de lo aprendido... que de lo que no aprendí imposible es hacer ninguna clase de balance ni medición.
El 2010 ha sido sin duda alguna un año de superación, como todos los anteriores, pero un poco menos delicado. Me ha obligado a luchar, a olvidar, a crecer y hasta a madurar... Realmente digo obligado porque en la mayoria de los casos yo ni quería olvidar, prefería la apatía de no luchar y lo de crecer y madurar, pues, lleva tanto trabajo o más que lo anterior...
Este querido año par se ha llevado una gran voz pero no mató lo que esa voz fue, incluso aumentó su belleza. También me ha enseñado cosas que enseñan los años, cosas fuertes y ciertas, como que hay una edad en la que se deja de temer la muerte y se empieza a tener miedo de la soledad; me enseñó cosas como que todo llega cuando menos te lo esperas, aunque esto ya medio me lo sabía.
Este bendito 2010 me desveló la importancia de los consejos, la facilidad del destino y la felicidad que éste a veces me depara. Me ha enseñado nuevos conceptos que aún no puse en marcha, supongo que eso es tarea del que entra...
Me regaló los 18 y me distanció inevitablemente de la minoría de edad, de la infancia, de la irresponsabilidad en todo el buen sentido de la palabra.
Consiguió que aprendiese a pasar página, a perdonar sin necesitar y a perdonar sin olvidar.
Descubrió despacito y calentito nueva forma de amar, nueva verdad y novedosas también incertidumbres.
De lo malo, lo olvidado, lo no aprendido... de eso no me quedo con nada...
Fue un placer 2010, bello año...
¡Bienvenido seas 2011!
Dispuesta estoy a lo que puedas enseñarme y también a fracasar y caer todo lo que sea necesario.
Feliz año NUEVO, felices NUEVAS oportunidades. =)
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