Quise pisar con mis pies descalzos
la arena húmeda, mecida por el mar.
Y adentrarme lentamente
en sus frías aguas
Rompiendo el camino de oro
creado por la luna
para bañar la desnudez de mi cuerpo
en la dorada línea que une
mar y tierra.
Roto el abismo entre el cielo
y el mar.
Mi dulce Selene se presentó
más bella que nunca
y quise acercarme a ella
dejar que su tenue luz
bañase cada uno de los rincones
de mi piel
y me tiñese de su intenso color
vestida como nunca antes.
Quise, hipnotizada, convertirme
en su más humilde sierva
Y regalarle mi cuerpo
para que habitase.
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