"Ahí estaba, sin ninguna opción de escapar.
Había recorrido con la mirada, lenta y disimuladamente aquella estancia esperando, sin suerte, encontrar una salida, una cuerda a la que aferrarse para huir de aquella tortuosa situación. Enfrente suyo tenía al más temido carcelero y a su izquierda (dedicándole una mirada desquiciante y plagada de deseo) al demonio del que ya jamás podría escapar. Con asco machacaba en su mente cualquier pequeña imagen que intentara prever una felicidad futura; la ira consumía todos sus pensamientos.
Nunca, jamás, ni en un instante de su existencia deseó ese trágico final, y, sin embargo, dictaron sentencia las ataduras de sangre, su condena atacaba sin remedio.
Frías sus manos, su mirada fría y su corazón congelado; así se plantaba ante esa ineludible situación, lejos de todo lo conocido, lejos de la libertad y lejos de los labios dulces de su hermosa amada, infinitamente lejos de su tacto.
El carcelero recita las condiciones de captura y mientras tanto el infeliz demonio arquea una media sonrisa (si es que se le puede dar un nombre a eso).
El corazón se acelera, las lágrimas acuden perezosas a nublar sus bellos ojos, el momento se acerca, ya está dictada la sentencia, no hay vuelta atrás, el aire se torna irrespirable, hasta el cielo sucumbe a su pesadez, el triste silencio y la expectación apremian.
Llegó el momento, el momento en el que triste y desolada ella da el "Sí quiero ".
Magistral. Tanto la idea como la forma de redactar, y hay algunas frases en concreto que son geniales. Deberías escribir más historias como ésta.
ResponderEliminarY ahora es cuando yo me pregunto, ¿de que idea/pensamiento ha surgido este fragmento tan... tan... tan indescriptiblemente genial? =)
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