Se levantó sin mediar palabra y salió apresuradamente de la habitación dejándole a él tumbado en la cama, con cara de querer,
más. Con cuerpo de necesitarla.
Los tacones de sus botas sentenciaban el suelo. Su peinado se había desmoronado, respondiendo a la pasión abandonada. Poco a poco, frente al espejo, ella comenzó a retirar una a una cada horquilla de su voluminoso pelo.
Sintió una lenta mano en su cintura y levantó la vista, ahí estaba él de nuevo. Sus miradas se encontraron en el espejo, ella siguió con su lenta tarea, él comenzó a besar su cuello con tierna lujuria.
Ella respondía deshecha, cuello prohibido, placer eterno.
El espejo jugaba casi más que ellos.
Todas las horquillas estaban sobre la repisa del lavamanos y su pelo quedó como leona de película, ella aún con tacones, él sin deportivas.
Cuando el cuello dejó de parecerle suficiente la volteó apasionadamente, un poco brusco, un poco necesitado, de su boca, de sus besos. Sus manos ansiosas recorrieron sus piernas, levantando ligeramente su vestido, acariciando su pelo, ella correspondía con caricias igual de intensas, sentada sobre la repisa,
las botas jugaban casi más que ellos.
Suspiros eternos encerrados en un cuarto de baño.
Ambos abren sus ojos: se miran, intensos, el momento terminó, pero ellos,
ellos continuarían el juego, esta vez,
en otra estancia.
Enhorabuena! Acaba usted de publicar lo que podría considerarse su primer relato erótico! :D
ResponderEliminarJajajajaja gracias, gracias xDD
ResponderEliminarBuah!, es que... puff... esta es la tercera o cuarta vez que lo leo y cada vez me gusta más, así que nada de pensar que te ha quedado soso, porque, en fin... es total y absolutamente lo contrario. Estate orgullosa.
ResponderEliminarYo lo estoy :)
me encanta! :D
ResponderEliminarJoder, es que me gusta mucho, mucho, mucho.
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