Frase

Nunca desistas en el aprendizaje

domingo, 20 de enero de 2013

No sé cuándo dejé de amarte a ti, para comenzar a amar la rutina que habíamos creado.
Todos mis gestos, mis miradas, mis caricias, vivían en modo automático desde hacía ya un tiempo, vivían únicamente para ti, pero no nacían de un sentimiento elevado. Parece que venían de la cómoda y cálida confianza que, tras casi dos años de evolución conjunta, habíamos logrado.
No sé cuándo dejé de imaginar únicamente un futuro juntos, para conformarme con vivir un presente fácil. Te he amado, sí, te he amado más de lo que logré amar a nadie jamás. Y sin embargo hoy ya no te amo, ya sólo sé que te quise, ya sólo sé que eres mi más bello recuerdo de amor. Pero vives dentro de un corazón marchito.
No logro recordar cuándo rechacé las esperanzas y me cansé de esperar imposibles.
No sé cuándo comenzó a morir nuestro amor. Quizás, sólo quizás, hayamos vivido aquello que Benedetti escuchó en el Jardín Botánico. Quizás nuestro amor no fue más que un niño muerto.
Pero cómo, cómo iba a vivir nuestro amor si mi alma buscaba caminos que la tuya ni siquiera se atrevía a intuir. Cómo iba a crecer nada entre dos desconocidos, cómo iba a crecer yo, si tu sólo bogabas por ir hacia atrás.

Y sin poder verlo se trazó una línea que únicamente se sustentaba por lo que habíamos sido juntos, por las vibraciones que tu voz provocaba en mi cuerpo, por las veces que nos dijimos "te quiero" y nuestras mariposas despertaron, por las miradas que lo inundaban todo... No sé cuándo empezaste a tener razón al decir que ya no era la misma, que mi mirada estaba vacía, vacía de ti. Y te dejé de amar sin dejar de quererte, te dejé de amar sin querer abandonar nuestro futuro, o la huella de lo que habíamos querido crear juntos... Y no lo vi, no quise ver que había fallado mi apuesta, no quise ver que me equivoqué con nosotros, que me equivoqué con aquello de conquistarte, con empeñarme en que me amaras.

1 comentario:

  1. Qué bellas estas palabras, Lidia. Bellas y tristes, dos adjetivos que muy a menudo van de la mano. Sin embargo, ésta es la mejor de las tristezas, la más enriquecedora: la de poder mirar a unna situación por fin de forma objetiva. La de saber exactamente, parte por parte, qué pasó y por qué. Y la de tomar una nueva determinación. No tengas miedo de "equivocarte en tu apuesta", como decías. No te equivocaste para nada. Esa apuesta te ha aportado mucha sabiduría, experiencia, y sobre todo, ha hecho crecer la lista de cosas que quieres y no quieres. Ahora sólo has de seguir creciendo, tranquila sabiendo que no volverás a cometer ese error :)

    ResponderEliminar